El patio de mi casa es particular. Lo habitan un “casiarbol” macerado en maceta y una caseta metálica que chirría. Cuando llueve se moja como los demás y el verde se extiende entre las ranuras. A veces se cubre de notas de piano vecinas que resuenan a medio gas y otras de objetos fortuitos escupidos por ventanas escondidas. Desde hace unos días un granate raro tiñe las paredes y da luz a las hojas.
Una balsa de calma húmeda y desubicada, un paréntesis de aire infinito entre bloques de cemento. No es gran cosa, pero… ¿Me hace falta más?
Darrera una revista – Batiskafo Katiuskas, 2006 – Antònia Font

…y sin embargo, escenario de secuencias que transcurren bajo su luz.
Me gusta el granate raro que lo tiñe.
Doncs m’alegro que t’agradi, perquè amb la pallissa que us vaig donar amb la selecció del color…!!
a mi també m’agrada el teu patí… això sí, com no ens convidis quan arribi la primavera…
Ostres… doncs tinc com unes 800 invitacions acumulades!! Potser que faci una sessió multitudinària, que si no encara hauré de marxar del zulín abans d’enllestir tots els compromisos socials pendents!!!
Parlant seriosament… això està fet!
Io, he de reconocer que el zulito/patinillo es de lo más acogedor y por una vez y sin que sirva de precedente le daré la razón a quién tu ya sabes sobre el pijerío del parasol….
Me apetece mucho sentarme junto al “casi árbol”, escuchando una canción, bebiendo un cafelito y escuchando tu sonrisa..
Besos, morenaza
Pues a mi también me apetece muy mucho verte mariposeando por aquí… así que algo tendremos que hacer.
Besos, ojazos!!