Él la quería. Creo que eso dijo alguna vez… Aun ahora la mira y teje sentimientos sin dueño. Resignado a esperar para siempre, se conformó con alzar la mirada y rozar su imagen con los dedos. Recluido en una cárcel sin carcelero, habita su biografía atado a un lamento perpetuo. La rutina soporta su cuerpo cansado, junto a esa ilusión infantil de tenerla algún día que sabe falsa. Viejo antes de tiempo, renunció hace mil años a dejarse llevar y empezar de nuevo. En el callejón de las intenciones marchitas abandonó pronto la sonrisa y el valor.
Piel de cristal que se quiebra con una caricia; animal malherido que asustado ataca a quien quiera curarle las heridas. Su carne debilitada se va quedando sin sangre y llora en silencio una flácida y prematura muerte. Desengañado de su propio autoengaño, prefiere creer que es la historia quien le maltrata a intentar salvarse la vida.
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Él no supo nunca qué sentía, o no quiso saberlo… Demasiado incómodo y peligroso para alguien que se niega el placer del dolor. Con ayuda del tiempo y citas escogidas ha ido confeccionando una máscara favorecedora. Se pregona rey de la soledad y avanza, con seguridad aparente, por un camino de riesgos controlados. Don Juan de manual trasnochado, vive aferrado a una idea de si mismo que le protege y mantiene alejado de las experiencias plenas. Basa la intensidad del día a día en un goteo de emociones pasajeras y una miríada de superficialidades. Practica sexo de acróbata y esculpe su bella armadura hueca de alma; compra el calor de otros cuerpos y confunde gemidos con promesas de amor eterno.
Triunfador fracasado en el sentimiento, luce sonrisa radiante que muda a expresión abatida cuando otros no miran. Satisfecho de su propio autoengaño, prefiere saborear exquisitas mentiras, a sumergirse en desgarrada verdad y salvarse la vida.
Son masculinidades dormidas, vidas trampa, sombras de placidez malentendida, dos caminos erráticos de hombres de cartón.
The second part - No cities left, 2003 – The Dears
Por tercera vez lo intento.
Si hoy no funciona, renuncio.
El primer comentario me quedó bien, estaba ansioso y deseoso de mostrarme en toda mi plenitud y conseguí una suma de autenticidad y frescura digna de mi. Tristemente, todo mentira.
El segundo fue fantástico. Puse todo aquello que creo que querías oir, aunque no lo sentía.
Hombres y de cartón. Ni personas ni de papel. Curioso.
Foto azul-verdosa, una mano sin cuerpo, un anhelo sin cara. Verde esperanza, esperanza de lo desconocido?
Foto roja, corbata; rojo pasión, corbata informal….mmmm
Conclusión, cualquiera se equivoca tratando de salvar lo insalvable.
Lástima no haber podido leer los dos primeros comentarios, porque en este último me parece detectar un cierto “vamos a ver como escurro el bulto…”
1a imagen: el hombre alza la mano como queriendo escapar, pero permanece en su cárcel-jardín atrapado entre plantas carnívoras que le van chupando la sangre y la alegría…
2a imagen: el hombre pasea por su jardín, sin querer aceptar que es un jardín de espinas, que aunque bellas en apariencia, provocan pinchazos dolorosos con el tiempo…
Crees entonces que no existe posible salvación para ellos?